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Así está el Retiro durante el confinamiento

El Retiro sin nosotros. Así está el parque. Segunda parte

Habla la naturaleza. ¿Cómo será la vuelta cuando reabra el parque?

Esta es la segunda entrega de los dos artículos que publico para informar a mis lectores sobre el estado del parque durante estas últimas semanas en las que la crisis sanitaria provocada por el covid19 ha obligado a cerrar El Retiro. Después de la primera pieza, que se publicó el pasado 24 de abril, he vuelto al parque a hacer otras dos sesiones en las que he podido capturar abundante material fotográfico y audiovisual. Lo que he ido encontrando a lo largo de estas intensas jornadas de trabajo de fotografía y análisis es algo que da para escribir un libro, más que dos artículos, pero las conclusiones más evidentes sí espero poder plasmarlas en estas entregas. Los dos aspectos más relevantes, diré como anticipo, sí tengo claro cuáles son: que la naturaleza ha tomado la palabra y que es un gran momento para plantearse ciertas reflexiones sobre el uso que damos al Parque del Retiro. Comenzamos!

La Fuente de la Alcachofa, el pasado 18 de abril.

Ante todo, feliz San Isidro 2020

Pero antes de empezar, quiero decir que considero este uno de esos artículos realmente destacados del blog. Esta importancia viene dada por varias circunstancias que concurren al momento de su publicación. Primero, por la indudable relevancia –y responsabilidad– que implica el mostrar el Parque del Retiro cerrado cuando todavía la población de Madrid se encuentra en estado de confinamiento. Y segundo porque hoy no solo es la festividad de San Isidro, patrono de Madrid, sino porque además hoy se cumplen cinco años del nacimiento de RetiroExperience, la plataforma divulgativa que creé en 2015 para dar a conocer el ingente patrimonio que alberga nuestro parque más importante. Además, se da una curiosa coincidencia: espero que, en las próximas horas, el número de personas que siguen mi trabajo en las redes sociales llegue al número de 100.000. Así que cien mil gracias a todos los que seguís mi labor; y muy especialmente a quienes lo habéis hecho desde el principio. Al final del artículo os dejo los enlaces a todos los perfiles. Ahora sí, comenzamos!

El Retiro
Celebración de San Isidro en El Retiro. 15 de mayo de 2015

El Retiro permanece cerrado. El distrito, entre los más afectados.

Aunque desde el pasado viernes muchos parques de Madrid están ya abiertos al público, por el momento El Retiro y otras 19 zonas verdes de Madrid continúan cerrados sin que de momento, y a la espera de que las condiciones de salud pública lo aconsejen, sepamos cuándo serán reabiertos. Sobre este asunto, que suscitó en Madrid un vivo debate relacionado con la pandemia, publiqué un artículo el pasado viernes en el que expresaba mi parecer, así que no me extenderé más. En cualquier caso, quiero añadir que acabo de leer que el distrito de Retiro está entre los más castigados de Madrid, por lo que se antoja prudente, por el momento, no «mezclar» a sus vecinos (entre los que me incluyo) con los de otras zonas de la capital, situación que, lógicamente, se produciría de abrirse el parque. Sugiero, en todo caso, la lectura del artículo.

El Retiro
El Palacio de Cristal, el pasado 25 de abril

Tres intensas sesiones

Para llevar a cabo este trabajo decidí, con el fin de cumplir con mi propio confinamiento, concentrar el esfuerzo en el menor número de sesiones posibles. Mis visitas tuvieron lugar siempre en sábado, concretamente los días 18 y 25 de abril y 2 de mayo. Cada sesión duró unas siete horas, por lo que pude, gracias a la colaboración de los servicios del parque, –que amablemente me prestaron un «boogie» eléctrico para mis desplazamientos–, recorrer el recinto con la calma y el detenimiento necesarios. Llevé conmigo todo mi equipo fotográfico, por lo que no sé cómo hubiera podido hacerlo sin esta ayuda, así que otra vez, gracias.

El Retiro
Un macho de pavo real (Pavo cristatus) en los Jardines de Cecilio Rodríguez el pasado 25 de abril

El objeto de esta labor ha sido doble; por una parte, documentar el estado del parque y, por otra, mostrar a la población, a través de los canales divulgativos de RetiroExperience, tanto en las redes como en este blog, la belleza de esta primavera robada. Una primavera que nunca olvidaremos por las especialísimas circunstancias que han sobrevenido en este 2020, un año que, lógicamente, quedará marcado en la historia por causa de la pandemia.

El Retiro
El monumento a Jacinto Benavente en El Parterre. Al fondo, el Casón del Buen Retiro. 25 de abril de 2020

Cambios apreciables entre semanas

Los que visitamos El Retiro a diario desde hace años tenemos la suerte de poder apreciar mejor los cambios estacionales, aun cuando vivimos en una gran urbe como Madrid. Las grandes zonas verdes urbanas, como explico en la pieza «El otoño más bello», tienen la importante capacidad de conectar al ciudadano con la naturaleza y con sus constantes cambios. Esto es algo tremendamente importante para la salud física y mental, pues ser protagonistas del imparable ciclo de la vida nos aleja de la inconsciencia y nos trae a este presente eterno que es donde en realidad sucede todo. La naturaleza nos alivia de ese persistente ruido mental que se alimenta del pasado y del futuro y que tanto sufrimiento innecesario nos ocasiona.

El Retiro
Aspecto que presentaba La Rosaleda el pasado 2 de mayo

Una de las cosas que más me han llamado la atención es cómo el parque cambiaba en tan solo siete días. Esto ha sido especialmente apreciable en espacios como La Rosaleda, donde he tenido el privilegio de asistir al estallido floral, que era cada vez mucho más perceptible que la anterior. También lo he podido notar en la floración de los árboles, como ha sido el caso de los castaños de Indias o de los cercis (árboles del amor), que mutaban rápidamente para asombro mío.

El Retiro
Flores de un árbol del amor se mezclan con las margaritas silvestres en la zona de El Reservado

El sonido del silencio

Como indicaba en la primera pieza de esta serie, lo más llamativo de la experiencia de visitar el parque vacío ha sido el silencio, especialmente notorio en la primera sesión, cuando aún no se habían relajado las medidas de confinamiento y todo el mundo estaba en casa. Esa Madrid callada, doliente, dejaba un espacio para que la naturaleza, a través del sonido de las aves y del viento, se impusiese con autoridad sobre cualquier distracción posible. Esta circunstancia es muy apreciable en los videos que he podido grabar, algunos de los cuales ya he compartido en redes.

El Retiro
El Paseo del Salón del Estanque, en silencio. 25 de abril de 2020

La sinfonía de las aves del Retiro

Estamos en primavera, en época reproductiva, lo que implica que los registros sonoros de la avifauna se hacen más variados y mucho más audibles que en cualquier otra época del año. Los cantos y trinos de cortejo son una verdadera fiesta. Agudizando un poco el oído es fácil reconocer la voz de cada especie. Los familiares «chip chip» y «chrrrrrr» de los gorriones (Passer domesticus) como sonido de base, vienen matizados por un delicioso abanico de voces entre las que sobresalen las aflautadas melodías emitidas por los mirlos (Turdus merula), de calidades solistas y el del sus primos los estorninos (Sturnus unicolor); así como el rítmico canto de los carboneros (Parus major), herrerillos (Cyanistes caeruleus) y otros páridos, que se acompañan, según sea la zona donde nos encontremos, de sutiles emisiones de otras pequeñas aves, como es el caso de los eléctricos petirrojos (Erithacus rubecula). En algunas áreas, como el Campo Grande y el Paseo de Uruguay, destaca el incansable y continuo borboteo de los verdecillos (Serinus serinus), cuya expresión sonora recuerda a la que produce un hilo de agua al batir contra una superficie, como si escuchásemos un grifo mal cerrado. De cuando en cuando aparece en escena el proyectado y repetitivo canto del pito real (Picus viridis), así como el potentísimo grito de los pavos reales (Pavo cristatus) de Cecilio Rodríguez, que se alcanza a escuchar casi desde cualquier lugar del Retiro. La sección de percusión la aportan los picos picapinos (Dendrocopos major) con su característico tamborileo, sólo eclipsado por el tropical escándalo de las preciosas cotorras argentinas (Myiopsitta monachus) o el de las listísimas urracas (Pica pica) . En fin, toda una sinfonía. Os dejo algunas imágenes de archivo de algunas especies.

El Retiro
El carbonero garrapinos (Periparus ater) es una de las especies de páridos que pueblan El Retiro. Noviembre de 2019
El Retiro
Un pito real (Picus viridis) en una pose característica. Noviembre 2019
El Retiro
Un precioso herrerillo común (Cyanistes caeruleus), el pasado mes de marzo
Una pareja de gorriones en El Parterre. Marzo de 2019
Una urraca (Pica pica). Noviembre de 2019
El maravilloso petirrojo europeo (Erithacus rubecula). Octubre de 2019
Una cotorra argentina (Myiopsitta monachus) corta una ramita para construir su nido. Diciembre de 2019

Cambios en el comportamiento de los animales

En este extraordinario episodio me han llamado la atención varios fenómenos relacionados con el comportamiento de los animales. Por ejemplo, se ven muchos menos ánades reales (Anas platyrhynchos). Esta especie salvaje, que en los últimos años había fijado su residencia en El Retiro y que se congregaba en grupos numerosos en el Estanque Grande y en el Palacio de Cristal, es ahora mucho menos visible. A diferencia de otros pájaros que son alimentados por los servicios del parque, como pueden ser los pavos reales, el cisne negro (Cignus atratus) o los grandes patos ornamentales del Palacio de Cristal, los azulones han echado en falta el plus de alimento que obtenían de los humanos visitantes, por lo que algunos se han dispersado por otras zonas del parque en las que no era habitual verlos mientras que otros muchos seguramente se han desplazado a otras áreas de Madrid. También cabe destacar la aparición de especies que nunca se habían visto, como el precioso tarro canelo (Tadorna ferruginea), que no es fácil de ver en Madrid, salvo por causa de algunas sueltas de especímenes en cautividad.

El Retiro
Una hembra de azulón en el estanque de la Casita del Pescador el pasado 18 de abril
Una pareja de tarros canelos (Tadorna ferruginea) en el estanque de La Chopera, el pasado dos de mayo

Pero hay más cosas extraordinarias, como el que la pareja de gansos (Anser anser) que apareció en el Palacio de Cristal hace pocos meses haya criado. Algo casi impensable de haber estado El Retiro abierto.

El Retiro
La familia de gansos (Anser anser) que vimos durate la grabación para Aquí la Tierra el pasado 5 de mayo

También me sorprendió ver conejos en La Rosaleda. Sí, habéis leído bien. Durante una sesión adicional en la que estuve grabando un programa con Aquí la Tierra, de TVE, pudimos ver un conejo correteando por entre los setos de boj del jardín de rosas del Retiro, mientras un milano negro (Milvus migrans), que probablemente también lo avistó, sobrevolaba a bajísima altura sobre nuestras cabezas. Algunas personas que trabajan en el interior del parque me han reportado que también han visto varios conejos. Mi amigo Ángel Nieto Sánchez me envío una foto donde aparece, en esa misma zona, no uno sino dos individuos. Esto, dada la alta capacidad reproductiva de esta especie, podría llegar a representar un problema. Ya veremos que ocurre cuando se reabra el parque.

Dos conejos en las inmediaciones de La Rosaleda, hace tan solo unos días. Foto: Ángel Nieto Sánchez
Un milano negro sobrevuela La Rosaleda, probablemente tras haber avistado un conejo. 5 de mayo de 2020

Conclusiones

Como ya he expresado en diversas ocasiones, esta pandemia, sin olvidar el tremendo coste en vidas humanas y el drama socioeconómico que va a implicar a nivel mundial, debe hacernos reflexionar sobre nuestros modelos de vida. Si en tan solo 120 hectáreas (que es la superficie aproximada del Retiro) es tan apreciable el impacto –sin olvidar los bajos niveles de contaminación que se han venido registrando–, y teniendo en cuenta con qué rapidez la naturaleza ha reclamado su espacio, el impacto global habrá de ser, con toda seguridad, enorme. La necesidad, y la obligación de revisar esos modelos y sobre todo de avanzar hacia una mayor sostenibilidad de las ciudades –y de su turismo– se hace ahora insoslayable.
El otro día me refería a estos fenómenos en las redes sociales y hablaba de anomalías, pero cabe preguntarse, como muy atinadamente matizó mi amigo Alfonso Pérez Ventana, si la anomalía no es en realidad el mundo que hemos creado. Y yo estoy totalmente de acuerdo.

El Bosque del Recuerdo, el pasado dos de mayo

¿Cómo será la vuelta?

O mejor dicho, ¿cómo debería ser la vuelta? Seguramente, tras tantas semanas de confinamiento y semiconfinamiento, la ciudadanía tendrá ganas, más que nunca, de reencontrarse con su querido Retiro, por lo que es previsible que el parque reciba una invasión de visitantes. La forma en que se disfrute el parque será diferente, porque se hará en condiciones donde, durante meses, habrán de seguir respetándose las reglas de distanciamiento personal impuestas por esa nueva normalidad. Los animalitos van a verse sorprendidos con tanta mascarilla, de eso no cabe duda.

Espectacular la Ría de Patinar, el pasado dos de mayo.

Responsabilidad individual

Una vez más esta será la clave. En primer lugar cabe destacar algo que es obvio, pero que algunos parecen olvidar. Tendremos que ser especialmente responsables en nuestro comportamiento para evitar indeseables actitudes que comprometan los avances en el control sobre el avance de la epidemia. La sensación de seguridad sanitaria que pueden dar los espacios abiertos no dejan de ser una amenaza de cara a la posible relajación de dichas medidas. Quizás deberían limitarse, de momento, las celebraciones de fiestas, picnics y otros eventos que tengan la capacidad de reunir grupos numerosos de personas. No olvidemos que aun estamos al principio de esta situación de normalidad relativa.

La distancia interpersonal se hará necesaria durante un tiempo indefinido. Septiembre 2019

El deporte

La práctica del deporte también habría de hacerse con observancia de las circunstancias sobrevenidas, asegurándonos de que los corredores, patinadores y otros deportistas «de velocidad» puedan respetar efectivamente las distancias laterales y longitudinales, ya que este tipo de actividad física acarrea un alto nivel de dispersión de alientos y aerosoles hacia el ambiente. Asimismo, la práctica del ejercicio en grupo no parece muy aconsejable, pues el efecto multiplicador podría comprometer la salud de otros usuarios que por ejemplo, estén simplemente paseando por el parque. Pienso que la gran extensión del recinto puede acoger todo tipo de actividades, siempre que se use, por parte de todos, el respeto por el prójimo y el sentido común.

También la forma de hacer deporte se verá afectada por la nueva situación. Marzo 2019

Los accesos al parque

Es lógico pensar que cuantas más puertas estén abiertas, menos probabilidad habrá de que se produzcan situaciones en las que no sea posible guardar la distancia de seguridad. No obstante, me parece que la Puerta de Independencia, a pesar de ser uno de los accesos principales, no debería abrirse. La razón es que las obras del Paseo de México obligan a realizar un angosto recorrido hasta las zonas más visitadas, como el Paseo del Salón del Estanque, en las que ya, antes de este episodio, se formaban aglomeraciones y filas de personas.

El cuidado del Retiro

Esto es algo que ya era aplicable antes de la epidemia, pero quizá es un buen momento para hacer de nuevo esta reflexión. Tanto de cara a la biodiversidad del Retiro como en lo relativo al cuidado de su valioso patrimonio histórico-artístico, hemos de recordar que un uso civilizado de sus espacios es absolutamente necesario de cara a su preservación. Y hay varias cosas que se pueden hacer –o no hacer- para que este cuidado que el parque merece le sea proveído no solos por los servicios de mantenimiento, sino por los propios usuarios. La lista de conductas mejorables es extensa; desde no alimentar a los animales con alimentos procesados y una mayor vigilancia de las mascotas sueltas –y de sus deposiciones–, hasta no subir a los monumentos, pasando por ensuciar menos y evitar dejar residuos de todo tipo en las papeleras del Retiro. Pero bueno, quede ahí la reflexión; este es otro tema del que hay mucho que decir y del que ya hablaré, llegado el momento, en otro artículo.

Que El Retiro conserve su esplendor depende principalmente de nosotros. 18 de abril de 2020

Espero de corazón, queridos lectores, que todo el esfuerzo de difusión que he venido haciendo desde este mismo blog y desde los diferentes perfiles de RetiroExperience en las redes sociales haya servido, tanto para acercaros el parque a vuestros hogares a lo largo de tantas y tan duras semanas de encierro, como para fomentar el buen uso del Parque del Retiro, el tesoro verde de Madrid.

El Retiro sin nostros
El Retiro sin nosotros. 25 de abril de 2020

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