El Parque de El Capricho en Madrid


Capítulo I. La visión de la duquesa. Entrega 1/4.

Bienvenidos al Blog de Antonello Dellanotte

El Capricho, me atrevo a decir, es el jardín más fascinante de Madrid. Os sorprenderéis los que conocéis mi trayectoria y mi especial relación con el Parque del Retiro. Pues sí, amigas y amigos, en esta serie de artículos voy a serle infiel a mi parque del alma, aunque no lo voy a abandonar por El Capricho. Será sólo una aventura. Quizás porque, como indicó Madoz, «se trata de una de las posesiones más hermosas y magníficas que hay en España y la única que quizá puede competir con los Reales Sitios». Parece que el bueno de don Pascual estaba escribiendo ad hoc una explicación (o una excusa) para este escarceo mío. En cualquier caso, hay refranes que dicen verdades como puños, como el que reza que las comparaciones son odiosas y en mi ya larga vida siento cada vez más la certeza de que esto es cierto, así que comenzaré por aclarar que El Retiro y El Capricho son, ya de por sí, incomparables; por lo que no los compararé. Tienen en común que son jardines y que son históricos. Pero sus respectivas singularidades, su ubicación, sus dimensiones, el fin para el que fueron creados, su antigüedad y otros factores, dan como resultado dos entornos que exhiben, sí, deslumbrantes bellezas; pero que no sólo provocan sensaciones distintas sino que trasmiten mensajes diferentes.


Como en todos mis artículos, acompañaré los textos de fotografías, pero dada la riqueza del lugar y la cantidad de material del que dispongo, he decidido publicarlo en cuatro entregas, de modo que podamos «pasear» por este lugar único sin prisas, es decir, como Dios manda. Este primer artículo habla de las generalidades de El Capricho y de la figura de la Duquesa de Osuna. El segundo capítulo tendrá dos partes en las cuales haremos un recorrido visual por los jardines, con sus monumentos y edificaciones, pero sin acceder a los interiores, lo cual reservaré para el artículo final (la «joya» de la serie), donde podréis ver imágenes inéditas de espacios que no son accesibles al público y que tuve la suerte de poder fotografiar a placer. Comenzamos.

Información de utilidad

Localización

Situación y característicasEl Jardín de El Capricho está en el barrio de la Alameda de Osuna, en el distrito de Barajas. Fue declarado Jardín Histórico en 1934 y es de titularidad municipal desde 1974. Tras su recuperación fue abierto al público en junio de 2000.Precio: gratuito.Metro: El Capricho (L5)Limitaciones de usoAforo máximo: 1.000 personas.Mascotas: el acceso de animales, incluso atados, no está autorizado.Bicicleta y patines: el acceso con bicicletas y patines no está permitido.Juegos de pelota: en el Jardín no se puede jugar a la pelotaComida: no está permitido comer en el interior del JardínHorariosSólo abre sábados, domingos y festivosDe octubre a marzo: 9:00 h - 18:30 hDe abril a septiembre: 9:00 - 21:00 hVisitas guiadas gratuitas al BúnkerPágina de reservas > https://reservaspatrimonio.es/Previa reserva desde el 3 de abril (20 personas por grupo, duración media hora), del sábado 14 de abril al domingo 30 de septiembre:- Sábados: 18.00 y 18.30 horas- Domingos: 11.00 y 11.30 horas

La Duquesa de Osuna, alma máter de El Capricho y paradigma de la mujer ilustrada.

El Capricho fue idea y obra de Doña María de la Soledad Josefa Pimentel (1750-1834), Condesa-Duquesa de Benavente y Duquesa de Osuna por su matrimonio con el IX Duque de Osuna, Pedro Téllez-Girón. El largo período de construcción del jardín, con la Guerra de Independencia de por medio, abarcó desde 1787 hasta 1839, cinco años más allá de la muerte de la duquesa. En este espacio realmente mágico, la fascinante figura de esta mujer es la clave de todo. Siempre apoyada por su marido, -hombre de acción pero también profundo amante de las artes-, la rebeldía de la duquesa, su visión única en la época, su ilustrada personalidad, su gran inteligencia, su mentalidad abierta y su espíritu de acción, llevaron en este proyecto su interés por las ciencias, las artes y en general por el conocimiento a un nivel de materialización inimaginable. Porque aunque desde un punto de vista simplista podría decirse que el parque no es más que un agregado de estrafalarios caprichos de una mujer rica, la realidad es bien distinta y está bien lejos de la acepción peyorativa de la palabra capricho.

Estratégicamente alejada de la corte –con la que competía en importancia-, la duquesa, como paradigma de la aristocracia ilustrada, tendría en El Capricho su propio espacio en el que, además de agasajar, divertir e impresionar a sus invitados, le sería posible establecer, bajo su único criterio, sus selectas relaciones sociales y ejercer su gran influencia y su mecenazgo, dando cobijo e impulso a artistas que ella misma seleccionaba conforme a su refinado gusto artístico. El más conocido de sus protegidos fue Goya, pero la duquesa también apoyó las carreras de escritores como Ramón de la Cruz o Meléndez Valdés o las de músicos como Barbieri o Boccherini, entre otros. Este apoyo se materializaba, por ejemplo, con la financiación de viajes y actividades de formación o con la oportuna recomendación para el acomodo profesional de sus patrocinados.

La Condesa-Duquesa de Benavente por Goya. 1785. Colección particular.
Los duques de Osuna y sus hijos. Francisco de Goya 1788. Museo del Prado.
El Palacio de los Duques de Osuna. ©2018 Antonello Dellanotte.

Las tertulias de la duquesa. Doña María de la Soledad Josefa Pimentel también organizaba importantes tertulias culturales a las que estos artistas eran habitualmente invitados. En estos exclusivos encuentros, muchos de los cuales se celebraban en El Capricho, se reunían los amigos íntimos y los intelectuales protegidos por los duques, como Jovellanos o Moratín; además se solía contar con la presencia de científicos, diplomáticos, cómicos, músicos, pintores y personajes del más variopinto origen. Fue considerado el salón más ilustrado y exclusivo de su época por razón de quienes asistían, por los asuntos que allí se trataban y sobre todo por el aire de renovación que en este contexto lo inundaba todo y que, como no podía ser de otra forma, colisionaba con el pensamiento más conservador de la época y con el clero, pues toda esta iluminación y riqueza cultural que tanto excitaba los sentidos generaba miedo y desconfianza, además de sembrar incómodas dudas y preguntas. Esto me suena…

El lago de El Capricho. De izquierda a derecha: monumento al Duque de Osuna, Puente de Hierro y Casa de las Cañas. ©Antonello Dellanotte 2018

Breve historia de El Capricho

El Capricho es el mejor ejemplo de la jardinería del romanticismo que se conserva en Madrid. Una joya que, por fortuna, a día de hoy presenta un magnífico estado de conservación, gracias a los esfuerzos realizados, desde su adquisición por el Ayuntamiento en 1974 -momento en el que el recinto se encontraba en un deplorable estado de abandono-, para su recuperación y posterior mantenimiento. El largo período de construcción del jardín, con la Guerra de Independencia de por medio, abarcó desde 1787 hasta 1839, cinco años más allá de la muerte de la duquesa. La historia de este lugar es realmente azarosa. La finca fue adquirida en 1783 pero no fue hasta 1787 cuando comenzaron los trabajos de construcción, que se prolongarían 52 años, mediando un cambio de titularidad durante la invasión francesa, titularidad que fue recuperada posteriormente por la propia duquesa. Tras su muerte, en 1834, el recinto pasó a manos de su nieto, Pedro de Alcántara, quien añadió nuevos elementos, como la exedra, erigida en honor de su abuela. Su hermano Mariano heredó la propiedad, que mantuvo durante años, pero tras morir éste, dejando grandes deudas, El Capricho acabó en manos de la poderosa familiar Bauer desde 1900 hasta 1936. En la II República fue declarado Jardín Histórico y durante la Guerra Civil llegó a albergar el Estado Mayor del Ejército del Centro, bajo el mando del General Miaja, con el nombre en clave de Posición Jaca. Fue entonces cuando se construyó el refugio antibombas que hoy, muy bien conservado, se puede visitar. Durante la dictadura el espacio estuvo abandonado. Fue adquirido por el Ayuntamiento en 1974 y declarado BIC en 1985. El parque se reabrió tras arduos trabajos de desbroce y limpieza y ha ido recuperándose gracias al impulso no sólo de la Administración sino también de asociaciones vecinales que siempre clamaron por su recuperación. Yo he podido comprobar en primera persona con qué mimo, a día de hoy, se trabaja en el cuidado y conservación de este lugar único.

La Plaza de los Emperadores retratada en 1856 por Clifford. Biblioteca Nacional de España
El Palacio de los duques en 1856 por Clifford. Biblioteca Nacional de España

La visión de la duquesa. En El Capricho no hay nada dejado al azar. A pesar de sus humildes 14 hectáreas, el diseño de las trazas y elementos de sus jardines crea un sorprendente efecto visual de continuidad, haciendo parecer el espacio mucho mayor de lo que en realidad es, pues cada perspectiva está minuciosamente estudiada. Además, cada elemento que vamos encontrando nos sorprende más que el anterior. Visitar este jardín es hacer un viaje a la fantasía y a lo desconocido. He leído en varios artículos que el diseño podría ser una suerte de escenificación de La Flauta Mágica, de Mozart, obra en la que se encuentran paralelismos con los ritos iniciáticos de la masonería. Quizá, aparte de las tertulias y las fiestas, se celebrasen otro tipo de reuniones, mucho más discretas, mucho más secretas… Para los amantes de lo oculto y la numerología este es uno de los lugares más interesantes que se puede encontrar en Madrid, pues hay símbolos por todas partes. Lógicamente los símbolos a veces forman parte de un código, todo lo cual, que pasa inadvertido a los ojos del no iniciado, impregna en cualquier caso el ambiente de un fascinante halo de misterio. Así es como yo lo percibí en las dos sesiones a puerta cerrada que hicimos durante el reportaje para el Ayuntamiento. El hecho de que no hubiera nadie, porque fue entre semana, y el tremendo frío que hacía aquella mañana –estábamos a las puertas del invierno- quizá favorecieron estas sensaciones. En cualquier caso he de decir que fue, además de un verdadero privilegio, una de las mejores experiencias que he vivido como fotógrafo y como persona.

Las perspectivas de El Capricho. ©2018 Antonello Dellanotte
El templo de Baco. ©2018 Antonello Dellanotte
Vista del jardín de flores desde el interior del Casino de Baile. ©2018 Antonello Dellanotte

Distribución del espacio en El Capricho
Aunque actualmente al recinto se entra desde el lado opuesto a donde está el palacio, la entrada original estaba junto a él y es desde aquí, con la edificación a nuestras espaldas, desde donde se tiene la perspectiva inicial correcta. A la izquierda, y a un nivel inferior, quedan los jardines italianos, frondosos y con presencia de monumentos y láminas de agua, donde encontramos la fuente de las Ranas y las grutas, el laberinto y el invernadero; en el centro se encuentra el eje principal que comienza con la fuente de los Delfines y atraviesa el parque francés de El Parterre para llevarnos hasta la Plaza de los Emperadores donde esta la exedra y las estatuas de los césares. Justo detrás encontramos las Columnas de los Enfrentados, para culminar este eje con la plaza de toros, junto a la actual entrada al parque. A mano derecha y ocupando dos tercios del espacio están los jardines de tipo inglés, puramente paisajísticos, con la zona de recreo y casi todas las edificaciones románticas destacables de El Capricho, como el Abejero, la rueda de Saturno, el Fortín, el lago, la ermita, la Casa del Artillero, el puente de Hierro, el Casino de baile o la Casa de la Vieja, entre otros. El famoso búnker de la Posición Jaca, construido en 1937 y cuya entrada está junto al Palacio, obviamente no forma parte del diseño original (ni de los desarrollos posteriores). Todos estos elementos los iremos conociendo, por dentro y por fuera, en las próximas dos entregas de esta serie. Os dejo, como aperitivo, estas tres imágenes, cada una de ellas perteneciente a uno de los tres estilos de jardín anteriormente mencionados.

«Il giardino italiano», presente en la zona baja de El Capricho. ©2018 Antonello Dellanotte
El paseo central, con los parterres, de estilo francés, a los lados. ©2018 Antonello Dellanotte
El templete de Baco, en la zona paisajista, o de estilo inglés, en El Capricho. ©2018 Antonello Dellanotte

En la próxima entrega…
En la siguiente entrega de esta serie, que se titulará «El Capricho. Capítulo II (1ª parte). Un paseo por el Parque de El Capricho. El palacio y los jardines italianos y franceses. Entrega 2/4», haremos un recorrido fotográfico, con imágenes de exteriores y breves explicaciones, por los puntos de interés más importantes de esta parte del parque.

El Palacio de los Duques de Osuna. Noviembre 2017. ©2018 Antonello Dellanotte
El laberinto de Laurel. Noviembre 2017. ©2018 Antonello Dellanotte.
Una de las esfinges que rematan la exedra. Noviembre 2017. ©2018 Antonello Dellanotte

Espero que esta información os haya resultado interesante. Los comentarios son bienvenidos. Gracias por leerme y por compartirme. Nos vemos en la próxima!.

Antonello.


Fotoarte de Madrid por Antonello Dellanotte

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