El Parque de El Capricho en Madrid


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Capítulo III. Interiores. Los espacios menos conocidos. Entrega 4/4.

Bienvenidos al Blog de Antonello Dellanotte

Bienvenid@s, queridas amigas y queridos amigos, a esta última entrega de la serie de artículos sobre el Parque de El Capricho, en la Alameda de Osuna de Madrid.Si en los últimos tres posts hemos conocido la figura de la Duquesa de Osuna y las características de este hermoso parque madrileño, hoy quiero descubriros El Capricho menos conocido, aquellos espacios a los que, por motivos de conservación, el acceso está bien limitado o directamente vedado al público general. Me refiero a los interiores de las edificaciones más significativas que alberga este fascinante recinto. Empezando por el búnker de la Posición Jaca, que aunque es visitable, es necesario inscribirse previamente en las visitas guiadas coordinadas por el Ayuntamiento de Madrid, donde los cupos suelen estar completos con meses de antelación, por lo que tampoco es tan sencillo conocerlo. Luego conoceremos los interiores de otras construcciones a las que no se puede acceder normalmente, como, entre otros, el propio palacio, El Abejero, la Casa del Artillero, el Fortín, el embarcadero chinesco, el Casino de Baile o la Casa de la Vieja. Damos un repaso a la información de utilidad y comenzamos.

Un fantasmagórico recorrido por los sótanos del palacio de los Duques de Osuna


Información de utilidad

Situación y característicasEl Jardín de El Capricho está en el barrio de la Alameda de Osuna, en el distrito de Barajas. Fue declarado Jardín Histórico en 1934 y es de titularidad municipal desde 1974. Tras su recuperación fue abierto al público en junio de 2000.Precio: gratuito.Metro: El Capricho (L5)Limitaciones de usoAforo máximo: 1.000 personas.Mascotas: el acceso de animales, incluso atados, no está autorizado.Bicicleta y patines: el acceso con bicicletas y patines no está permitido.Juegos de pelota: en el Jardín no se puede jugar a la pelotaComida: no está permitido comer en el interior del JardínHorariosSólo abre sábados, domingos y festivosDe octubre a marzo: 9:00 h - 18:30 hDe abril a septiembre: 9:00 - 21:00 hVisitas guiadas gratuitas al BúnkerPágina de reservas > https://reservaspatrimonio.es/Previa reserva desde el 3 de abril (20 personas por grupo, duración media hora), del sábado 14 de abril al domingo 30 de septiembre:- Sábados: 18.00 y 18.30 horas- Domingos: 11.00 y 11.30 horas
Puerta monumental de entrada a los jardines. Noviembre 2017. ©Antonello Dellanotte 2018

Localización
Restricciones

La práctica totalidad de los puntos de interés que recorreremos en este artículo se encuentra en el tercio norte de El Capricho, en un contexto paisajísitico que acoge estas construcciones románticas y que se vertebra en torno a la ría navegable que, comenzando junto al fortín, discurre, entre árboles y arbustos, por el extremo septentrional del recinto hasta llegar al Casino de Baile, pasando previamente junto a la zona de recreo, el Puente de Hierro, el lago con su isla y el embarcadero chinesco o Casa de las Cañas. Pero antes de iniciar ese recorrido, demos un vistazo al famoso búnker de la Posición Jaca y al palacio de los duques.

El búnker de la posición Jaca

Se trata de una de las construcciones de este tipo mejor conservadas del mundo. Quizá sea porque nunca llegó a recibir el impacto de bomba alguna. Construido en 1937 junto al palacio, que albergó la sede del Cuartel General del Ejército Repúblicano del Centro, esta red de galerías fortificadas se sumerge 15 metros bajo el nivel de la superficie. Alejado del centro de la ciudad y camuflado bajo la arboleda su presencia se advierte sólo por la discreta puerta de acceso y por las chimeneas de ventilación, o respiraderos, que emergen como de la nada en medio de la zona boscosa bajo la que se encuentra. Llaman la atención los cambios en los diseños de los pavimentos y alicatados, empleados para servir de guía en caso de evacuación.

Os dejo un video de la visita y unas imágenes de algunas de las galerías y estancias.

Chimeneas de ventilación del búnker. Noviembre 2017. ©2018 Antonello Dellanotte.

Visita al búnker. Noviembre 2017. ©2018 Antonello Dellanotte.
Escaleras de acceso al búnker. Noviembre 2017. ©2018 Antonello Dellanotte.
Una de la estancias del búnker. Noviembre 2017. ©2018 Antonello Dellanotte

El Palacio de los Duques de Osuna
Durante las dos sesiones con el Ayuntamiento recorrimos El Capricho de arriba abajo varias veces. Las fotos de interiores que vais a ver en este artículo corresponden al segundo día, aunque en la primera sesión pudimos acceder al interior del palacio, que estaba –y está- en proceso de reforma y obras para la creación del museo dedicado a la figura de la Duquesa de Osuna. Estaba todo manga por hombro y no se pudo fotografiar casi nada, salvo el video de las bodegas con el que abro el artículo y poco más. Pude fotografiar el techo de uno de los gabinetes y tomar alguna instantánea de las vistas de los jardines desde el interior del palacio. Si los acontecimientos relacionados con el hallazgo, durante las obras, de algunos elementos arquitectónicos de posible valor arqueológico no retrasan demasiado el proyecto, en un futuro no muy lejano podremos visitar este museo, que tiene pinta de ir a ser muy interesante.

Vista de la Fuente de los Delfines desde el interior del palacio. Noviembre 2017. ©2018 Antonello Dellanotte
El Palacio de los Duques de Osuna. Noviembre 2017. ©2018 Antonello Dellanotte
Decoración del techo de uno de los gabinetes del palacio. Noviembre 2017. ©2018 Antonello Dellanotte
Interior de una de las puertas de acceso a los jardines. Noviembre 2017. ©2018 Antonello Dellanotte

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El Abejero

Este singular edificio, cuya planta recuerda -quizá porque estuvo inspirada en él- a la del Museo del Prado, representa el interés de la Duquesa de Osuna por las ciencias y por la naturaleza. La actividad de las colmenas allí instaladas podía ser observada desde el exterior a través de unos cristales. El interior es una pequeña maravilla en la que encontramos, bajo un impresionante techo abovedado formado por pequeñas piezas hexagonales, la réplica de la Venus que el escultor neoclásico Juan Adán realizó para el templete donde hoy se encuentra la estatua de Baco. La Venus original forma parte hoy en día de una colección privada.

Es un lugar que rinde homenaje a la venerada figura de la abeja, como símbolo de la constancia y de la obediencia, conceptos que guardan relación con la masonería, cuyos iconos y numerología, aun no siendo perceptibles por el no iniciado, gozan de gran presencia en El Capricho. Las proporciones y el diseño del espacio interior son de una destacable armonía.

El Abejero, visto desde el exterior. Noviembre 2017. ©2018 Antonello Dellanotte
Detalle exterior de uno de los muros con las ventanas con sus ranuras por donde accedían las abejas. Noviembre 2017. ©2018 Antonello Dellanotte
Contrapicado hacia la bóveda de El Abejero. Noviembre 2017. ©2018 Antonello Dellanotte
La réplica de la Venus de Juan Adán. Noviembre 2017. ©2018 Antonello Dellanotte
Vista de uno de los pasillos que conectan los espacios de El Abejero. Noviembre 2017. ©2018 Antonello Dellanotte

La ruina o Casa del Artillero y el Fortín.

Atravesando la llamada Rueda de Saturno dejando a nuestras espaldas el Abejero, llegamos a la Casa del Artillero. Esta particular construcción se hizo a propósito así para que pareciese una ruina. Es un elemento utilizado en el discurso que subyace en el conjunto del jardín, como argumento de contraposición a las ideas del esplendor y de la vida. Una nota decadente, referida también a la muerte, que suscitaba una reflexión sobre el concepto del tiempo y el principio de no permanencia de todas las cosas. Sin duda algo que el visitante de la época no esperaba y que gracias a esta original idea vendría a sacudir ideas y sembrar dudas.

La posterior construcción del fortín en sus inmediaciones puede ser que guardara relación con la idea de la ruina. Esta estructura fortificada contaba con un puente levadizo y un foso perimetral de agua y se empleaba para jugar a la guerra.

Vista exterior de las ruinas. Noviembre 2017. ©2018 Antonello Dellanotte
El fortín. Noviembre 2017. ©2018 Antonello Dellanotte
Las ruinas, desde dentro. Noviembre 2017. ©2018 Antonello Dellanotte

La ermita

Si lo que he leído sobre este lugar y quien lo habitó es cierto, se trata desde luego de un episodio ciertamente rocambolesco, al menos visto desde la mentalidad actual. Se dice que en esta ermita vivió durante muchos años un ermitaño, que en realidad era un mendigo al que los duques ofrecieron el trato de suministrarle manutención vitalicia a cambio de habitar el lugar y dejarse crecer el pelo y las uñas. Pues sí, se antoja denigrante.

El interior de este templo está decorado con trampantojos, como sucede en la Casa de la Vieja, de la que hablaremos más tarde. Junto al mismo se encuentra la tumba del ermitaño. No sé si sus restos reposan aún aquí o siquiera si alguna vez lo hicieron, pero os puedo decir que fotografiando el interior tuve una cierta sensación de desasosiego, que tenga o no relación con aquello, os prometo que no desapareció hasta abandonar el lugar.

El Capricho es así, un lugar muy potente.

La ermita. Noviembre de 2017. ©2018 Antonello Dellanotte
El interior de la ermita, un espacio que sobrecoge. Noviembre 2017. ©2018 Antonello Dellanotte
Contrapicado donde se aprecia la decoración del techo de la ermita. Noviembre 2017. ©2018 Antonello Dellanotte

El embarcadero chinesco o Casa de Cañas

Como comenté en la anterior entrega, dentro del concepto de jardín inglés caben muchas subcategorías o estilos, que fueron originándose con el paso de los años desde lugares de influencia diferentes, como es el caso del jardín anglo-chino, muy de moda a finales del XVIII y cuya presencia la duquesa no quiso que faltase en su catálogo de conceptos y estímulos. A esta corriente corresponde el embarcadero que aparece nada más pasar bajo el Puente de Hierro. Llamado Casa de Cañas por el material con que está cubierto, esta instalación acogía un embarcadero cubierto y un pequeño salón desde el que se podía contemplar el lago. Es obra, como otras piezas de El Capricho, del escenógrafo italiano Angel María Tadey y su interior, al igual que la ermita y la Casa de la Vieja, está decorado con trampantojos que simulan perspectivas paisajísticas. Un embarcadero muy pintoresco y muy chinesco.

Recodo interior del embarcadero, con un trampantojo al fondo. Noviembre 2017. ©2018 Antonello Dellanotte
El lago, con el Puente de Hierro a la izquierda y la Casa de Cañas en en centro. Noviembre 2017. ©2018 Antonello Dellanotte
Decoración interior del pequeño gabinete del embarcadero. Noviembre 2017. ©2018 Antonello Dellanotte

El Casino de Baile

Siguiendo el curso de la ría en dirección oeste y tras dejar atrás el lago se llega, finalmente, y tras un verdadero viaje de fantasía, al Casino de Baile, al que se podría acceder directamente desde las embarcaciones, o bien a pie por un acceso que conecta con el sendero que recorre la orilla sur del cauce.

Llegando desde el agua nos da la bienvenida una reproducción del «Porcellino» de Tacca, icono florentino asociado a la buena fortuna, que además servía para ocultar las mecánicas de bombeo que se encuentran en la planta baja del edificio.

Construido en 1815 por Antonio López Aguado sobre el pozo que provee todas las aguas del jardín, el Casino de Baile es uno de los espacios más suntuosos y llamativos de El Capricho.

Consta de dos plantas: la inferior, donde están las bombas de agua y el pozo y la superior, de planta octogonal que acoge propiamente el salón de baile, ricamente decorado con pilastras que se alternan con ventanas y espejos, que confieren al salón una ampliada sensación de espaciosidad. En el techo, una colorista recreación pictórica del Zodíaco infunde una marcada nota artística a la estancia.

Desde las ventanas, mirando en dirección este, se puede contemplar el campo de flores que remata este extremo del parque. Aquí se ofrecían fastuosas fiestas a las que acudía lo más granado de la nobleza y del mundo cultural y científico. Un lugar alucinante. Mirad estas fotos…

El Casino de Baile. Noviembre 2017. ©2018 Antonello Dellanotte.
«Il porcellino», bajo el salón de baile. Noviembre 2017. ©2018 Antonello Dellanotte
Escalera de acceso a la planta superior. Noviembre 2017. ©2018 Antonello Dellanotte
Interior del salón de baile. Noviembre 2017. ©2018 Antonello Dellanotte
Interior de la planta baja que alberga los sistemas de bombeo. Noviembre 2017. ©2018 Antonello Dellanotte
El fabuloso techo del salón de baile. Noviembre 2017. ©2018 Antonello Dellanotte
Vista del Jardín de Flores desde el salón de baile. Noviembre 2017. ©2018 Antonello Dellanotte
Interior del salón de baile. Noviembre 2017. ©2018 Antonello Dellanotte

La Casa de la Vieja

Apartada ya de la zona de la ría, y prácticamente cerrando el recorrido, pues volvemos a estar cerca de la entrada, se encuentra la pintoresca Casa de la Vieja, otro capricho romántico típico de la época. Construida en materiales rústicos entre 1792 y 1798 y sorprendentemente bien conservada, circunstancia a la que ha contribuido el clima seco de Madrid, esta casa era una propuesta escenográfica que evocaba la vida en el campo, una suerte de idealización lúdica de la vida campesina. Así, la planta inferior, decorada con trampantojos y que llegó a contar con unos autómatas, acogía la parte «pobre» de la edificación, con la cocina, el comedor, el gabinete de musgo y el retrete; mientras que el piso superior estaba el gabinete «rico» decorado con coloristas pinturas.

El gabinete de Musgo es un lugar tan sorprendente como todo lo que hemos ido descubriendo. Sus paredes y asientos estaban recubiertos de musgo para proporcionar frescor en los meses de calor madrileño y en él se celebraran tertulias, meriendas y dicen que también espiritismo.

Aspecto exterior de la Casa de la Vieja. Noviembre 2017. ©2018 Antonello Dellanotte.
La Casa de la Vieja. Noviembre 2017. ©2018 Antonello Dellanotte.
La planta baja de la Casa de la Vieja. Noviembre 2017. ©2018 Antonello Dellanotte.
La cocina de la Casa de la Vieja. Noviembre 2017. ©2018 Antonello Dellanotte.
Planta superior de la Casa de la Vieja. Noviembre 2017. ©2018 Antonello Dellanotte.
El Gabinete Rico, en la planta superior. Noviembre 2017. ©2018 Antonello Dellanotte.
El enigmático Gabiete de Musgo. Noviembre 2017. ©2018 Antonello Dellanotte.

Y aquí terminamos esta serie. Debo agradecer, lo primero, al Ayuntamiento de Madrid las facilidades para la elaboración de este reportaje. Y quiero significar lo importante que es conocer -y para los que tenemos la posibilidad y el estímulo de poder hacerlo, también divulgar- nuestro patrimonio cultural. Yo lo estoy descubriendo desde la fotografía, porque soy de la opinión de que para culminar cumplidamente un trabajo fotográfico hay que conocer, comprender e incluso amar aquello que se fotografía. Ha sido un placer inmenso hacer esto; hacerlo desde la humildad, porque soy fotógrafo, no historiador y para poder escribir he invertido previamente decenas de horas en leer. A los que sabéis de historia, de cultura y de arte, os pido disculpas si he metido la gamba en algún momento y os pido también que me hagáis todos los comentarios y críticas pertinentes.

Nada más. No olvidéis echar un vistazo a mi catálogo por si tenéis la necesidad o el antojo de adquirir alguna copia certificada de fotoarte. Todo apoyo es muy de agradecer.
Muchísimas gracias por leerme y compartirme. Nos vemos en la próxima!

Antonello.



Fotoarte de Madrid por Antonello Dellanotte

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