Curiosidades de la historia de nuestros monumentos


¡Cinco duros por mear! ¡Caramba que caro es esto!

Hoy voy a hacer una defensa de las redes sociales, tan cuestionadas en los últimos tiempos por diversos motivos.Las redes sociales son muy buenas cuando se trata de emplearlas para la divulgación de la cultura y para el propio enriquecimiento y crecimiento personales. Las otras redes sociales, las de las celebrities más o menos cutres, las del consumismo, la frivolidad y el simplismo; las del personaje egótico que nada aporta, las de la ira y el insulto por política, no me interesan.En las redes sociales culturales se aprende mucho no porque la información que en ellas se vierte sea precisa y extensa -que por lo general no lo es-, sino porque abren ventanas a la curiosidad artística, cultural e histórica.Hoy me ha ocurrido algo relacionado con esto y que tiene que ver con una simpática historia que incorpora mucho de nuestra idiosincrasia y también de nuestro humor.

Gracias a Antiguos Cafés de Madrid por el post

Hoy en el Instagram de Antiguos Cafés de Madrid he encontrado una imagen de la placa en cuestión con una nota explicativa. En la sección de comentarios he hecho un apunte y un corta-pega directo desde MonumentaMadrid, explicando la historia de la placa, que es la que hoy traigo a la luz.
Por eso digo que las redes sociales son buenas, porque luego he vuelto a releer la información e incluso la he comentado con mi padre y nos hemos reído de lo lindo. Es él quien me ha sugerido escribir sobre esto.
Por todo ello, gracias, Antiguos Cafés de Madrid.

Se prohíbe hacer aguas bajo la multa correspondiente

A los que se hayan acercado a admirar el imponente monumento a Lope de Vega que se encuentra junto al monasterio de la Encarnación no les habrá pasado por alto este cartel de prohibición, que se encuentra bajo una de las ventanas del convento. Esta pieza en realidad está catalogada como monumento urbano en el catálogo del Ayuntamiento. Es más o menos medio siglo más antigua que la representación del Félix de los Ingenios de Inurria, que se inauguró en 1902 con motivo de la coronación de Alfonso XIII, aunque no recibió este emplazamiento hasta 1966. Es decir, el cartel de prohibición está ahí más de un siglo antes que la maravilla de bronce, granito, caliza y mármol que honra la memoria de Lope.

La placa se puso hacia 1857 cuando el Duque de Sesto era gobernador y alcalde de Madrid. Según nos cuenta Antiguos Cafés de Madrid, en ella antes se podía leer «aguas mayores y menores». La multa era de 25 pesetas por infringir el bando municipal. Veinticinco pesetas en 1857 eran una pasta gansa, lo que produjo una reacción popular contraria a la medida. Lo gracioso de la historia, y aquí es donde nuestra idiosincrasia y sentido de la sátira cobran protagonismo, es que se llegó a difundir pasquines que contenían los siguientes versos, que sin tener mayor profundidad poética sí tienen en cambio una tosca pero hilarante redondez:

«¡Cinco duros por mear!
¡Caramba qué caro es esto!
¿Cuánto querrá por cagar?
El Señor Duque de Sesto»

A mí me parece para mearse de risa.

¡Cinco duros por mear! ¡Caramba que caro es esto!
La estatua de Lope de Vega, de Mateo Inurria. Agosto 2017. ©2019 Antonello Dellanotte

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